
26 de febrero de 2025. La prueba pericial científica en el análisis de manchas de sangre es una herramienta esencial en la investigación criminal y en los procesos judiciales. Sin embargo, su aplicación en España enfrenta una serie de dificultades debido a la falta de desarrollo y reconocimiento de esta disciplina. En su reciente artículo titulado "La prueba pericial científica en manchas de sangre: Una reflexión sobre su aplicación en el proceso español. Sesgos y recomendaciones", la investigadora María Hernández Moreno, Doctora en Ciencias Forenses y coordinadora de investigación de la Facultad de Criminología en la Universidad Isabel I, aborda esta problemática y ofrece recomendaciones para mejorar su implementación en el sistema judicial español. El artículo ha sido publicado en la revista Quaestio facti. Revista Internacional sobre Razonamiento Probatorio.
Importancia del análisis de manchas de sangre
El análisis de patrones de manchas de sangre (Bloodstain Pattern Analysis, BPA) es una disciplina forense que permite reconstruir eventos violentos mediante el estudio de las características físicas de las manchas de sangre en una escena del crimen. Esta técnica proporciona información valiosa sobre la posición de la víctima y el agresor, la secuencia de eventos y otros detalles cruciales para la investigación.
A pesar de su relevancia, Hernández Moreno que señala "el análisis de patrones de manchas de sangre está apenas ampliado en la práctica a pesar de su enorme valor para la reconstrucción de los hechos". Esta aplicación limitada se debe, en parte, al desconocimiento de la disciplina y a la falta de formación especializada entre los profesionales del ámbito judicial y forense en España.
Situación actual en España
En su estudio, Hernández Moreno analiza la situación del BPA en España, revisando la jurisprudencia y la normativa vigente relacionada con esta técnica. Uno de los hallazgos más destacados de su trabajo constata la escasez de casos en los que se ha utilizado el análisis de manchas de sangre como prueba pericial, lo que refleja su limitada aceptación y aplicación en el sistema judicial español.
Además, la autora destaca la ausencia de estándares claros sobre la formación requerida para los expertos en esta materia. Esta carencia puede conducir a errores en la elaboración y valoración de los informes periciales, comprometiendo la objetividad y rigor científico que caracterizan a la prueba pericial científica.
Sesgos y limitaciones
La profesora Hernández Moreno también aborda los posibles sesgos y limitaciones asociadas al uso del BPA en los procesos judiciales. Uno de los principales riesgos identificados es el sesgo de confirmación, donde el perito podría interpretar los patrones de manchas de sangre de manera que se ajustan a una hipótesis preexistente, en lugar de basarse únicamente en la evidencia objetiva. Para mitigar este y otros sesgos, la autora enfatiza la necesidad de una formación rigurosa y estandarizada para los peritos en BPA, así como la implementación de protocolos claros que guían tanto la recolección de muestras en la escena del crimen como el análisis posterior en el laboratorio.
El análisis de patrones de manchas de sangre se ha consolidado como una herramienta esencial en la reconstrucción de hechos delictivos, proporcionando información clave sobre la dinámica de eventos violentos. Sin embargo, en España, esta disciplina forense aún enfrenta desafíos significativos en cuanto a su reconocimiento, estandarización y aplicación en el ámbito judicial.
Manchas de sangre en el escenario del crimen.
Marco normativo y necesidad de regulación específica
El informe pericial es un documento elaborado por un experto que analiza aspectos técnicos, científicos o prácticos en disputa, y se considera un medio de prueba en procesos judiciales. En España, su desarrollo está respaldado por diversas normativas, destacando la Ley de Enjuiciamiento Penal (LECrim), que regula la intervención pericial en diferentes fases del proceso penal. No obstante, disciplinas como el análisis de patrones de manchas de sangre carecen de un reconocimiento y respaldo normativo específico, a pesar de su relevancia en la investigación criminal.
La LECrim aborda la regulación de la prueba pericial en los artículos 456 al 458 durante la fase de instrucción, en los artículos 661 al 663 en la fase intermedia, y en los artículos 723 al 725 durante el juicio oral. Además, se contempla como diligencia de investigación y medio de auxilio judicial en los artículos 465 al 485 de la misma ley. Sin embargo, la ausencia de directrices específicas para el análisis de manchas de sangre puede generar inconsistencias en su aplicación y valoración en los tribunales.
Formación especializada y protocolos estandarizados
La carencia de formación especializada y la falta de protocolos estandarizados son obstáculos que limitan la eficacia y objetividad de los peritajes en manchas de sangre. Es imperativo desarrollar programas de capacitación que aseguren la competencia técnica de los peritos en esta área, así como establecer guías claras que orienten su actuación, minimizando sesgos y subjetividades.
En este sentido, se recomienda la adopción de la terminología propuesta por la Academy Standards Board (ASB) para la identificación y descripción de formaciones sanguíneas, así como las clasificaciones taxonómicas de la International Association of Bloodstain Pattern Analysts (IABPA). Estas directrices buscan evitar clasificaciones basadas en mecanismos de formación de patrones que puedan inducir a interpretaciones subjetivas y sesgos contextuales.
Además, María Hernández considera que es aconsejable que los protocolos específicos abarquen las secciones que deben incluirse en un informe, siguiendo las pautas de la ASB. La homogeneización de las actividades y contenidos de los dictámenes periciales en análisis de manchas de sangre facilitaría su comprensión y valoración por parte de las autoridades judiciales.
Evaluación de confiabilidad y reducción de errores
La Academia Nacional de Ciencias Forenses (NAS) ha enfatizado la necesidad de evaluar la confiabilidad y los límites de diversas disciplinas forenses, incluyendo el análisis de manchas de sangre. La profesora Hernández ha señalado que algunas metodologías pueden estar basadas en "conjeturas subjetivas" o presentar "términos generalmente categóricos", lo que podría conducir a tasas de error elevadas. Por ello, es crucial actualizar las metodologías empleadas, alineándolas con las tendencias actuales y evitando clasificaciones obsoletas que puedan introducir sesgos en los análisis.
Análisis jurisprudencial y reconocimiento profesional
Un examen de la jurisprudencia española revela una escasez de informes periciales centrados en el análisis de manchas de sangre. Además, en los casos donde se presentan, a menudo no se especifica claramente el tipo de pericia realizada ni la formación del perito responsable, lo que puede comprometer la credibilidad y validez de la evidencia aportada.
La implementación de protocolos estandarizados permitirá unificar criterios entre los especialistas, mejorando la presentación y difusión de los resultados de sus investigaciones. Esto no solo fortalecería la redacción y ratificación de los informes periciales, sino que también facilitaría la colaboración interdisciplinaria y la comprensión por parte de las autoridades judiciales.
“Es fundamental reconocer formalmente la formación y experiencia de los profesionales en esta área. Inspirándose en modelos de otros países europeos, como los Países Bajos, se propone que la autoridad judicial expida certificaciones que acrediten el nivel de experto de los peritos en análisis de manchas de sangre”, explica la docente de la Universidad Isabel I. Esta medida contribuiría a prevenir el intrusismo profesional y garantizaría la calidad y objetividad de las pericias realizadas.