Conferencia de Mario Redondo

Mario Redondo en la conferencia junto a los de los integrantes de Actys en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos.

17 de febrero de 2025. "Ejercicio y cáncer: de la evidencia científica a la práctica clínica" es el título de la conferencia ofrecida por el fisioterapeuta y experto en ejercicio físico para pacientes oncológicos, Mario Redondo, quien abordó cómo el deporte puede mitigar los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer y mejorar la vida de los pacientes.

El pasado 16 de febrero, la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos fue el escenario de una charla que puso de relieve la importancia del ejercicio físico en el tratamiento oncológico. "El cáncer no es solo un tumor, es una enfermedad compleja que afecta al organismo a múltiples niveles", afirmó Mario Redondo. Según el experto, el ejercicio físico puede ayudar a que el cuerpo funcione mejor al contrarrestar algunos efectos secundarios de los tratamientos.

En España se diagnostican alrededor de 296.000 casos de cáncer al año. "La supervivencia se ha duplicado en los últimos años y parte de ese éxito se debe a que se pueden mitigar los efectos del tratamiento con ejercicio físico", señaló Redondo. El especialista explicó que el cáncer provoca pérdida ósea y muscular, además de dolor, pero que la actividad física puede reducir estos síntomas.

Recomendó realizar 150 minutos de actividad cardiovascular a la semana, acompañado de una jornada con ejercicios de fuerza. "Esta práctica puede reducir en un 40% los efectos del tratamiento de cáncer de mama", sostuvo el fisioterapeuta, aunque depende también de si la persona que se somete a tratamiento ha sido deportista previamente o a cómo reacciona su cuerpo a la quimioterapia y la radioterapia.

Caquexia y deterioro muscular

Una de las consecuencias más graves del cáncer es la caquexia, un deterioro muscular que afecta entre el 20% y el 40% de los pacientes y que puede llegar a ser mortal. La pérdida de masa muscular y el envejecimiento de las células provocado por el tratamiento son otros aspectos a los que Redondo prestó especial atención en su ponencia. "A partir de los 40 años, el cuerpo inicia un proceso degenerativo que afecta especialmente a las piernas, que representan el 57% del peso corporal", explicó. La práctica de ejercicios de fuerza son claves para evitar caídas y otras complicaciones derivadas de esta pérdida muscular.

Las exerquinas

El ejercicio físico también actúa a nivel metabólico, al liberar sustancias conocidas como exerquinas (biomoléculas liberadas durante el ejercicio que llevan mensajes químicos a diferentes sistemas del cuerpo), que benefician el funcionamiento del organismo. "Mejorar solo un 1% los parámetros musculares pueden llegar a reducir en un 14% el riesgo de fractura", subrayó el fisioterapeuta.

Sin embargo, Redondo destacó que es necesario un cambio educativo en la manera en la que la población general se plantea realizar ejercicio físico. "Nuestro cuerpo percibe el ejercicio como una amenaza, ya que su mecanismo natural busca conservar energía. Es imprescindible educar a la población y fomentar una cultura del deporte", aseguró. Para ello, insistió en la importancia del apoyo familiar, una correcta evaluación física y una coordinación eficaz entre profesionales sanitarios y especialistas en ejercicio físico.

La conferencia ofreció herramientas y estrategias basadas en la evidencia científica para que los pacientes oncológicos y sus familias comprendieran el valor del ejercicio en su proceso de recuperación y bienestar. Esta conferencia cuenta con la organización de la Universidad Isabel I, junto a Actys y la colaboración del Ayuntamiento de Burgos y la Fundación La Caixa, dentro de un ciclo que se extenderá hasta el mes de mayo.

Consulta la noticia de Javier Butragueño.