Necrópolis de Cortijo Coracho

Necrópolis de Cortijo Coracho en Lucena, Córdoba.

24 de febrero de 2025. Los yacimientos de Cortijo Nuevo y Cortijo Coracho, en Lucena, Córdoba, han revelado cambios significativos en los rituales funerarios infantiles durante la transición del Imperio Romano a la dominación germánica en Hispania. Los hallazgos muestran una evolución en las prácticas funerarias, reflejando modificaciones en la organización social y en las creencias sobre la muerte en este período de transformación histórica. Este estudio ha sido realizado por Ricardo Ortega Ruiz, profesor del Grado en Criminología de la Universidad Isabel I y el Instituto de Formación Profesional de Ciencias Forenses. Otros investigadores de este proyecto han sido Coraima Gutiérrez Durán, de la Universidad de Granada y Daniel Botella Ortega, del Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena.

Cortijo Nuevo: un modelo de planificación funeraria en la época romana

El yacimiento de Cortijo Nuevo, uno de los dos estudiados, identificado como una necrópolis de época romana, presenta una disposición planificada y ordenada de las tumbas, tanto de adultos como de menores. En una de las secciones excavadas, se han descubierto nueve tumbas de niños, designadas como parte de un complejo funerario infantil.

Las sepulturas infantiles en este yacimiento están alineadas en paralelo con las de los adultos, siguiendo una orientación este-oeste. Además, presentan características arquitectónicas propias: son de menor tamaño, con medidas estándar de 70 cm de ancho y entre 120 y 140 cm de largo, en comparación con las tumbas de adultos, que alcanzan los 90 cm de ancho y entre 205 y 220 cm. de largo.

Otro hallazgo relevante es que estas tumbas infantiles no contienen restos óseos. Esta ausencia puede explicarse por factores tafonómicos (procesos naturales de procesamiento y preservación), pero también sugiere la posibilidad de que fueran sepulturas preparadas con anticipación para futuros entierros, algo que indicaría una previsión ante la alta mortalidad infantil de la época.

En cuanto a la estructura de las tumbas, se ha identificado que las de los adultos cuentan con un suelo de piedra tallada y un sistema de tejado en doble vertiente, mientras que los infantiles presentan una construcción más sencilla, con dos pares de tejas inclinadas como cierre superior. Este tipo de enterramiento refuerza la hipótesis de que los niños eran incluidos en los mismos espacios funerarios que los adultos, pero con diferencias en la arquitectura de sus tumbas.

En general, la disposición y características de los entierros en Cortijo Nuevo reflejan una organización rigurosa del espacio funerario, propia del período romano, donde la previsión y la planificación desempeñaban un papel clave en las costumbres funerarias.

Cortijo Coracho: desorden y reutilización de tumbas en la Antigüedad Tardía

Por otro lado, el yacimiento de Cortijo Coracho, que también alberga una necrópolis y restos de una basílica, muestra un panorama muy diferente en cuanto a los entierros infantiles. En este sitio, las sepulturas de menores presentan una mayor variabilidad en su orientación y disposición, lo que indica una falta de planificación en comparación con Cortijo Nuevo.

Se han identificado 294 tumbas excavadas, de las cuales al menos 22 contenían restos de niños en sepulturas individuales. Sin embargo, un hallazgo especialmente significativo es que más de 50 enterramientos compartían el espacio con otros individuos, en muchos casos adultos.

Dentro de los enterramientos colectivos, se ha observado una tendencia llamativa: en 26 de los casos, los niños fueron enterrados junto a otro menor, mientras que en los otros 26 casos restantes, los niños compartían sepultura con adultos. De estos últimos, la mayoría de los adultos identificados eran mujeres (16 casos), mientras que en menos ocasiones los menores fueron enterrados con hombres (5 casos) o con individuos cuyo sexo no pudo determinarse (5 casos).

Otro aspecto relevante es la reutilización de tumbas. En algunos casos, los cuerpos de individuos previamente enterrados fueron desplazados dentro de la misma tumba para hacer espacio a un nuevo difunto. En muchas ocasiones, los restos óseos de los niños han sido encontrados apilados a los pies de los nuevos enterramientos, una práctica que sugiere una concepción distinta de la muerte y el reaprovechamiento de los espacios funerarios.

Enterramiento juvenil

Enterramiento juvenil.

Además, algunos niños fueron enterrados en tumbas originalmente destinadas a adultos, lo que refuerza la hipótesis de la existencia de sepulturas familiares, donde los espacios se compartían entre distintos miembros de una misma comunidad o familia.

Interpretación de los cambios en los rituales funerarios

Los resultados del estudio sugieren que los cambios observados en la disposición de los enterramientos infantiles reflejan transformaciones sociales y culturales asociadas al declive del Imperio Romano y la llegada de los pueblos germánicos.

En la época romana, como se observa en Cortijo Nuevo, las sepulturas estaban cuidadosamente planificadas, con una distribución clara y un uso del espacio organizado. Esta disposición sugiere una sociedad con una estructura administrativa sólida, donde la previsión de la muerte formaba parte de los rituales comunitarios.

Sin embargo, con la llegada de los pueblos germánicos y la consiguiente desestructuración del territorio, los entierros se vuelven más irregulares y desordenados, como se observa en Cortijo Coracho. El aumento de los enterramientos colectivos y la reutilización de tumbas indican una posible crisis demográfica y la necesidad de adaptar las prácticas funerarias a nuevas circunstancias.

Uno de los aspectos más llamativos de este cambio es la presencia predominante de mujeres en los entierros compartidos con niños. Esto sugiere una posible conexión materna o un vínculo familiar que determinaba la distribución de las tumbas.

Otro cambio significativo es la ausencia de ajuares funerarios en los entierros infantiles durante la Antigüedad Tardía. Mientras que en la época romana era común encontrar objetos personales o simbólicos en las tumbas, en la necrópolis germánica esta práctica desaparece casi por completo, lo que podría estar relacionado con nuevas creencias religiosas o una menor disponibilidad de recursos para estos rituales.

Conclusión: una transformación cultural reflejada en los cementerios

El estudio de los yacimientos de Cortijo Nuevo y Cortijo Coracho ha permitido comprender mejor la evolución de los rituales funerarios infantiles en la Península Ibérica durante la transición del mundo romano al germánico.

Enterramiento juvenil en Cortijo Coracho

Enterramiento juvenil en Cortijo Coracho.

Mientras que la necrópolis romana de Cortijo Nuevo refleja orden y previsión, la de Cortijo Coracho muestra un contexto de desorganización, reutilización de tumbas y sepulturas colectivas, lo que sugiere un profundo cambio en las prácticas funerarias.

Estos hallazgos no solo proporcionan información sobre las costumbres funerarias de la época, sino que también ofrecen una visión sobre las transformaciones sociales, demográficas y religiosas que marcaron la Antigüedad Tardía en la región.

Los arqueólogos esperan que futuras excavaciones en la zona permitan obtener más datos sobre la evolución de los rituales funerarios y el impacto del cambio de poder en la sociedad de la Hispania tardorromana.